Agustín Rodríguez


En los últimos veinte años, el desarrollo de videojuegos tomó gran importancia en el mundo por la popularización de la cultura “gamer”. En Argentina hay una gran variedad de desarrolladores pero la mayoría son independientes, lo que significa que crean un juego como proyecto personal, sin financiamiento de terceros.

“En el país no existe una IP original que nos represente como industria hacia el mundo; la capacidad está, de eso estoy seguro, pero falta ese elemento que nos ponga en el mapa a los ojos del mundo, explica Marcos Ribatto Crespo, productor argentino en “E404 game studio”, desarrollador de videojuegos. En el mundo gamer, una IP es una saga, algo así como una franquicia de un juego determinado. 

El argentino Patricio Land, desarrollador del juego “Sol 705”, añade que, en Argentina, la industria del desarrollo se encuentra en un lugar “saludable”, que hay talento de sobra, «a la altura de los mejores desarrolladores del mundo«, y ejemplifica con los creadores del motor de videojuegos “GODOT”, un software que permite programar videojuegos de manera gratuita y es utilizado en diferentes partes del mundo.

El 24 de enero de 2006 se publicó y comercializó por primera vez un producto argentino en el mundo, «Scratches», un juego de terror  en primera persona que, para Agustín Cordes, su desarrollador, generaba curiosidad cuando salió sobre todo porque estaba hecho en Argentina. “Ahora está todo tan globalizado que no importa demasiado de dónde venga, sino que esté bien hecho”.

En diferentes países se suelen organizar muestras en las que los desarrolladores independientes tienen la oportunidad de mostrar sus juegos al público. En Argentina, la más conocida y de mayor renombre es la Exposición de videojuegos Argentina (EVA), que se realiza una vez por año desde 2003 y cuenta con un espacio común al que los desarrolladores llevan sus juegos para que el público general, la prensa u otros desarrolladores puedan probarlos y charlar con sus creadores. Durante esos días también hay charlas de invitados nacionales e internacionales, además de rondas de negocios a las que asisten inversores y empresas que se encargan de la distribución de videojuegos.

Santiago Aboy, estudiante de Ciencias de la Computación en la Universidad de Buenos Aires, empezó a desarrollar su juego “Plataforma ULTRA” en 2014. Empezó como un hobbie y después lo presentó en las EVA 2014, 2015 y 2016. Aboy explica que el espacio donde se exponen los videojuegos sirve para que el público y la prensa conozcan y sepan del panorama del desarrollo argentino. Santiago dice que, más allá del contacto con las personas, la EVA sirve para conocer agentes de prensa, inversores u otros programadores que estén en la misma situación“Siendo desarrolladores chicos, independientes, no estamos en competencia sino que juntos nos fortalecemos más”, explica sobre la comunidad que se formó de programadores de videojuegos argentinos.

Scratches es un videojuego de aventuras de misterio

El 12 de septiembre de 2003 se lanzó al público «Steam», la plataforma de venta de juegos en formato digital más conocida y utilizada en el mundo hasta la actualidad, y con ella se abrió la posibilidad de publicar juegos desde cualquier parte del mundo. 

En 2012 «Steam» lanzó su primer “servicio comunitario”, llamado “Steam Greenligth”, para desarrolladores independientes, en el que se iban a poder postular juegos en distintas votaciones. El que recibiera el suficiente apoyo de los jugadores de la comunidad, expresado mediante votos, se publicaba. A principios de 2017 cerraron el servicio debido a la cantidad de juegos injugables que eran votados en forma de chiste y dieron paso a una nueva manera de subir contenido, “Steam Direct”, que consiste en pagar un arancel para poder publicar el juego. Para Marcos Ribatto Crespo, “Direct no cambio mucho respecto de Greenligth, solo filtraron lo que consideraban juego basura”.

En todo mercado existe la competencia, y los videojuegos no son la excepción. Si bien no se da de la misma manera que en otros productos más tradicionales, Facundo Mounes, presidente de la Fundación Argentina de Videojuegos (FUNDAV), explica que debido a la facilidad de publicar juegos en plataformas como Steam se está dando una competencia muy “feroz”, por lo que en el mercado solo se destacan juegos con muy buenas estrategias de marketing, y lanzarse sin una buena estrategia o sin un publisher baja mucho las chances de ganar a la competencia.

Como el proceso de realización implica contratar diferentes profesionales como actores o diseñadores gráficos, la creación de un videojuego se vuelve un proceso que requiere de una fuente de ingresos que permita cubrir los gastos que surjan. Existen distintos tipos de financiamiento en Argentina, como inversiones de terceros que apuesten por un estudio o proyecto en particular, y distribuidoras de videojuegos interesadas en promocionar un proyecto o incluso financiar el desarrollo.

Además, el Gobierno ofrece asistencia del Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software (FONSOFT), creado para apoyar económicamente a los creadores de software. También existen opciones de financiamiento privado, como la empresa Indie Fund, que ofrece contratos de financiación con los desarrolladores que, si el juego no puede recuperar la inversión realizada por la empresa, se cancelan automáticamente.

Otra opción son plataformas de crowdfunding como Kickstarter o Patreon, diseñadas para publicar los proyectos y en las que las personas que quieren apoyar el juego pueden donar plata a los desarrolladores. “En Argentina se pueden encontrar muchísimas formas de financiamiento, no son fáciles de conseguir, pero tampoco son inaccesibles, por eso digo que depende de uno, ya que opciones hay”, explica el desarrollador Marcos Ribatto Crespo.